martes, mayo 24, 2011

OBSESIONES Y FOBIAS



SU MECANISMO PSIQUICO Y SU ETIOLOGIA (1895 -1894- )

Nota introductoria

Este articulo se publico dos semanas después q el primero sobre las neurosis de angustia (1895).

En “las neuropsicosis de defensa (1894)” se ocupa de las obsesiones, como en la primera parte de este trabajo. De las fobias se ocupa en el apéndice de este trabajo.

“Estado emotivo” acá equivale a “affekt”.

Obsesiones y fobias

- No pertenecen a la neurastenia propiamente dicha: los enfermos de estos síntomas pueden o no ser neurasténicos con la misma frecuencia.

- No está justificado hacerlos depender de la degeneración mental: en general mejoran y se logra curarlos.

Las obsesiones y las fobias son neurosis separadas de un mecanismo especial. Hay q dejar de lado la clase de obsesiones intensas q son recuerdos, imágenes inalteradas de acontecimientos importantes q se podrían llamar obsesiones y fobias “traumáticas” y pertenecen a los síntomas de la histeria. Por ej.: la obsesión de Pascal q siempre creía ver un abismo a su izquierda después de q casi se cae en el Sena.

En toda obsesión hay:

· Una idea q se impone al enfermo

· Un estado emotivo asociado:

-en fobias: siempre es la angustia.

-en las verdaderas obsesiones:

Puede ser con igual derecho q la ansiedad, otro estado emotivo como la duda, remordimiento, cólera.

I. OBSESIONES

DOS GRUPOS DE VERDADERAS OBSESIONES

En muchas obsesiones el estado emotivo constituye la cosa principal, puesto q persiste inalterado en tanto q la idea asociada varia (la idea original, “inconciliable” es sustituida por otra idea reemplazante). Por ejemplo:

Observación 1: la chica q se reprochaba (sabiendo q era absurdo) de haber robado, falsificado, matado, etc., según lo q leía en el día. (Las personas q dudan, dudan de muchas cosas a la vez o sucesivamente)

· Enderezamiento de la sustitución: se reprochaba el onanismo q practicaba en secreto sin poder renunciar a el. Fue curada con vigilancia escrupulosa q le impidió masturbarse.

Observación 2: el chico estudiante d medicina, con obsesión parecida a la 1.

· Enderezamiento: leyó en un libro cuasi-medico, q el onanismo, al q estaba sujeto, corrompía con la moral y lo afecto.

Observación 3: mujeres se quejaban de la obsesión de herir a sus hijos con cuchillos o tirarse por la ventana.

· Enderezamiento: obsesiones de tentaciones típicas. Eran insatisfechas en el matrimonio y se debatían contra deseos e ideas voluptuosas q las asaltaban a la vista de otros hombres.

Observación 4: chica sana e inteligente q tenía un odio incontrolable a las sirvientas, el cual se despertó en ocasión de una sirvienta desvergonzada y de ahí se trasmitió de una a otra. Era odio y disgusto. Daba como motivo q las suciedades de estas le estropeaban su idea del amor. (La idea también parece fijada, pero cambiando de personas)

· Enderezamiento: había sido testigo involuntario de una cita amorosa de su madre. Puso el máximo empeño en olvidar la escena q la disgustaba y le impidió permanecer junto a su madre a quien amaba tiernamente. Lo consiguió pero la cólera por haberle sido mancillada la imagen del amor persistió y se asocio ese estado emotivo con la idea de una persona q pudiera reemplazar a la madre.

Observación 5: la chica q fue al teatro y se aislo por su miedo a incontinencia de la orina.

· Enderezamiento: era obsesion de tentación o desconfianza. No desconfiaba de su vegija sino de su resistencia frente a una impulsion amorosa. El origen lo mostraba bien. La escena del teatro donde ella se imagina junto al hombre q ve, y esto se acompaña (como siempre en la polucion amorosa en las mujeres) de unas ganas de orinar. Ahora era presa del miedo de tener la misma sensación, pero las ganas de orinar sustituyeron a las amorosas.

Y bien, en estos dos caracteres consiste el sesgo patológico:

· El estado emotivo se ha eternizado

· La idea asociada ya no es la idea justa, original; en relación con la etiología de la obsesion, ella es un remplazante, un sustituto.

El enlace falso muestra que el estado emotivo como tal esta siempre justificado. Siempre es posible hallar en los antecedentes del enfermo y en el origen de la obsesion, la idea original.

Las ideas sustituidas tienen caracteres comunes: corresponden a impresiones verdaderamente penosas de la vida sexual del individuo que se ha esforzado por olvidar. Solo ha logrado reemplazar la idea “inconciliable” por otra idea “inapropiada” para asociarse con el estado emotivo, q permaneció idéntico. Este enlace falso explica el carácter abzurdo propio de las obsesiones.

En las siguientes observaciónes la idea original esta también reemplazada pero no por otra idea, sino por actos o impulsiones q en el origen sirvieron como “alivios” o “procedimientos protectores” y q ahora están en una asociación grotesca con un estado emotivo q no concuerda con ellos pero q ha permanecido y esta justificado como en el origen.

Observación 6: “obsesion de aritmomanía”. La mujer con necesidad de contar siempre escalones, baldosas, etc, y q lo hacia en un estado de angustia ridículo.

- Enderezamiento: había comenzado a contar para distraerse de sus ideas obsedentes (de tentación). Lo consiguió, pero la impulsin de contar reemplazo a la obsesion primitiva.

Observación 7. “obsesion especulativa (mania de cavilación)”. Mujer con esa mania de reflexión profunda. Solo cesaba cuando estaba enferma para dejar sitio a temores hipocondriacos.

- Enderezamiento: al comienzo tuvo miedo de volverse loca, fobia hipocondriaca común en mujeres insatisfechas en el matrimonio, como ella. Para asegurarse de no estar loca había empezado a plantearse cuestiones, serias. Con el tiempo ese habito de especulación sustituyo a la fobia.

Observación 8. “mania de la duda”. Varios casos. Esas personas habían sufrido o sufrían obsesiones diversas, y la conciencia de q la obsesion las había perturbado en todas sus acciones y había interrumpido el curso de sus pensamientos provocaba una duda legitima en la fidelidad de su memoria. La duda es una consecuencia lógica de la presencia de obsesiones.

Observación 9. “mania de la duda (hesitación)”. La chica de la observación 4 se volvió lerda en todas sus acciones, sobre todo en su toilette. Explicaba q no podía hacerse su toilette ni mientras la preocupaban los pensamientos obsedentes ni inmediatamente después. Se había acostumbrado a esperar un tiempo tras cada retorno de la idea obsedente.

Observación 10. “mania de la duda, temor a los papeles”. La chica q sufrió escrupulos después de haber escrito una carta, y q en ese tiempo hacia un bollo de cuanto papel veía, explico esto confesando un amor q antaño no quiso revelar. A fuerza de repetirse de continuo el nombre del pibe tuvo miedo de q haber escrito ese nombre sin querer.

Observación 11. “misofobia”. Mujer q se lavaba las manos 100 veces al dia.

- Enderezamiento: era el caso de Lady MacBeth. Lavajes simbolicos, destinados a sustituir por la pureza física la pureza moral q lamentaba haber perdido. Se atormentaba con remordimientos por una infidelidad conyugal. Se lavaba los genitales también.

Teoría de la sustitución… tres puntos…

· La “sustitución” puede consumarse por una disposición psíquica especial. Al menos en las obsesiones hallamos una “herencia similar” como en la histeria. Por ej.: el de la observación 4 cuenta q su padre tenia síntomas semejantes y su sobrina de once años mostraba ya obsesiones.

· El “motivo” de la sustitución es un “acto de defensa” del yo contra la idea inconciliable. Hay algunos q se acuerdan del esfuerzo voluntario por ahuyentar de la conciencia la idea o el recuerdo penosos, y hay otros en que esta expulsión se produjo de manera inconsciente y no dejo huellas en la memoria.

· Apelando a la teoría desarrollada por Breuer y Freud acerca de la génesis de los síntomas histéricos, en “sobre el mecanismo de fenómenos histéricos (1893)”, se puede decir q el estado emotivo asociado a la idea obsesiva se ha perpetuado en lugar de desaparecer como en los otros estados del yo porque el hecho mismo de la sustitución vuelve imposible esa desaparición.

II. FOBIAS

A los dos grupos anteriores se agrega la clase de las “fobias”, en las q el estado emotivo siempre es la ansiedad, el temor. Además, las fobias son mas monótonas y típicas, a diferencia de las obsesiones q son multiples y especializadas.

Dos grupos de fobias, caracterizados por el objeto del miedo…

· Fobias comunes: miedo exagerado a las cosas que todo el mundo aborrece o teme un poco. Ej.: noche, soledad, muerte, serpientes, etc.

· Fobias ocasionales: miedo a condiciones especiales q no inspiran temor al hombre sano. Ej: agorafobia.

Estas no son obsesivas como las verdaderas obsesiones y las fobias comunes. El estado emotivo aparece solo en esas condiciones especiales, q el enfermo evita cuidadosamente.

El mecanismo de las fobias es totalmente diferente al de las obsesiones, ya no es el reino de la sustitución, no se revela mediante análisis una idea inconciliable, sustituida. Siempre se encuentra solo el “estado emotivo de la ansiedad”, q por una suerte de elección ha puesto en primer plano todas las ideas aptas para devenir objeto de una fobia. En la agorafobia por ejemplo, encontramos el “recuerdo de un ataque de angustia”, y en verdad lo q el enfermo teme es el advenimiento de un ataque asi en aquellas condiciones especiales en q cree no poder escapar de el.

La angustia de ese estado emotivo q esta en el fundamento de las fobias no deriva de un recuerdo cualquiera.

En respuesta a eso, corresponde establecer una neurosis especial, la “neurosis ansiosa” (neurosis de angustia), cuyo síntoma principal es ese estado emotivo. Y es preciso diferenciarla de la neurastenia, con la cual se la cnfunde hoy. Asi las “fobias forman parte de la neurosis ansiosa”, y casi siempre van acompañadas por otros síntomas de la misma serie.

También la neurosis ansiosa es de origen sexual, pero no se reconduce a unas ideas extraidas de la vida sexual, carece de mecanismo psíquico en sentido propio. Su etiología especifica es la acumulación de la tensión genésica, provocada por la abstinencia o la irritación genésica frustránea (coito interrumpido, impotencia, abstinencia forzada, etc).

En esas condiciones, habituales sobre todo para la mujer en la sociedad actual, se desarrolla la “neurosis ansiosa” de la cual las fobia son una manifestación psíquica.

Conclusión: una fobia y una obsesion pueden combinarse. Es posible encontrarse con que al comienzo de la enfermedad hubo una fobia desarrollada como síntoma de la neurosis ansiosa. La idea q constituye la fobia, y q en esta se asocia al miedo, puede ser reemplazada por otra idea, o mas bien por el “procedimiento propio” q parecía aliviar el miedo. Ej.: la observación 7… fobia reforzada por una verdadera obsesion por sustitución.

APENDICE. CONCEPCIONES DE FREUD SOBRE LAS FOBIAS.

Freud abordo el tema de las fobias por primera vez en “Neuropsicosis de defensa (1894)” tratándolo de manera mas amplia, después, acá. En aquel articulo atribuía ese mecanismo a “la gran mayoría de las fobias y de las representaciones obsesivas” … a excepción de las “fobias típicas, de las cuales la agorafobia es el prototipo”, esta ultima distinción implicaba la diferenciación entre las fobias con base física y las q no la tienen (fobias típicas). Ste distingo se conectaba con el q luego trazaría entre las psiconeurosis y las neurosis actuales (la sexualidad en la etiología de las neurosis).

Ahora bien, recién acá, parece distinguirse no entre dos grupos de fobias, sin entre las representaciones obsesivas con base física y las fobias, sin base física (q forman parte de a neurosis de angustia). Pero acá el cuadro se complica por la división de las fobias en dos grupos de acuerdo con la naturaleza de su objeto y por la separación de otra clase de fobias (traumaticas) q se vinculan con los síntomas histéricos.

Fue en el caso de juanito donde da el primer paso al esclarecimiento introduciendo una nueva entidad clínica: “histeria de angustia”. Respecto de las fobias dijo q corresponde ver en ellas “meros sindromes q pueden pertenecer a diversas neurosis, y no hace falta adjudicarles el valor de unos procesos patológicos particulares” y dijo q se diera el nombre de “histeria de angustia” a un tipo particular de fobia cuyo mecanismo se parecía al de la histeria. En juanito y en el hombre de los lobos Freud dio sus mas completas elucidaciones sobre fobias.

Mas tarde en “la represión” (1915) y “lo inconsciente” hablo de la metapsicologia del mecanismo de las fobias, ya sean relacionadas con la histeria o con la neurosis obsesiva. Quedaba en pie todavía el tema de las “fobias típicas” de la neurosis de angustia, q lo retoma luego en ISA.

Naturaleza y mecanismo de la Neurosis Obsesiva


En la etiología de la NO, unas vivencias sexuales de la primera infancia tienen la misma significatividad q en la histeria; pero acá no se trata de una pasividad sexual, sino de agresiones ejecutadas con placer, y de una participación placentera en actos sexuales, o sea, se trata de una actividad sexual.

En todos mis casos de NO encontré un trasfondo de síntomas histéricos q se dejan reconducir a una escena de pasividad sexual anterior a la acción placentera. (Está relacionado con el momento de pasividad sexual en el q el otro primordial seduce). Una agresión sexual prematura presupone siempre una vivencia de seducción. Y me parece q la decisión de q sobre la base de los traumas infantiles se genera o una histeria o una NO parece entramarse con las constelaciones temporales del desarrollo de la libido.

Formula: “las representaciones obsesivas son siempre reproches mudados, q retornan de la represión (desalojo) y están referidos siempre a una acción de la infancia, una acción sexual realizada con placer”.

Trayectoria típica de la NO:

Periodo de la inmoralidad infantil: acá ocurren sucesos q contienen el germen de la neurosis posterior. Ante todo las vivencias de seducción sexual q luego posibilitan la represión; después, las acciones de agresión sexual contra el otro sexo, q más tarde se aparecen como acciones reproche. Ej.: las acciones con las gobernantas.

Ese periodo se termina con el ingreso (a menudo anticipado) en la maduración sexual, la fase fálica. Como terminó, queda un recuerdo, de las acciones placenteras, y a este se le anuda un reproche. Y el nexo con la vivencia inicial de pasividad posibilita reprimir ese reproche y sustituirlo por un síntoma defensivo primario. (Si me reprocho en el recuerdo hace posible q reprima).

Esto no es el síntoma del retorno de lo reprimido...

Es como una defensa primaria: escrúpulos de la conciencia moral, vergüenza, desconfianza en sí mismo, etc., esta defensa primaria son los diques anímicos, y se llega a la alteración del carácter (ej.: lámpara, plato, pañuelo), {acá no está todavía el síntoma como la idea “si veo mujeres desnudas mi papa tiene q morir”}.

Con esos síntomas empieza el tercer periodo, de salud aparente, pero en verdad de defensa lograda.

El periodo siguiente, el de la enfermedad, se singulariza por el retorno de los recuerdos reprimidos, o sea, por el fracaso de la defensa. Es la idea obsesiva, el síntoma propiamente dicho (lo otro es una defensa primaria con alteración de carácter).

Es incierto si el despertar de esos recuerdos sobreviene casual y espontáneamente o como efecto colateral de perturbaciones sexuales actuales. Ahora bien, los recuerdos reanimados y los reproches formados desde ellos nunca ingresan inalterados en la conciencia; lo q deviene consciente como representación y afecto obsesivos, sustituyendo al recuerdo patógeno en el vivir consciente, son unas formaciones de compromiso entre las representaciones reprimidas y las represoras.

Existen dos formas de NO:

Si pasa a la conciencia solo el contenido mnémico de la acción-reproche: es el caso de las representaciones obsesivas típicas. Acá el contenido atrae sobre si la atención del enfermo y como afecto se siente solo el displacer impreciso. El contenido de la representación obsesiva esta doblemente desfigurado respecto del q tuvo la acción obsesiva en la infancia:

- Algo actual reemplaza a lo pasado.

- Lo sexual está sustituido por un análogo no sexual.

Estas dos modificaciones son el efecto de la inclinación represiva q continua vigente y q atribuimos al yo.

El contenido de la representación obsesiva sigue siendo fragmentariamente idéntico a lo reprimido o se deriva de esto por medio de una correcta secuencia de pensamiento.

Desde una impresión actual han sido incitadas dos diversas ilaciones de pensamiento; la ilación q paso por el recuerdo reprimido está formada tan correctamente desde el punto de vista lógico como la otra, pero es incorregible y no susceptible de conciencia. Ahora bien:

- Si los resultados de las dos operaciones psíquicas no concuerdan, esto no conduce a una contradicción entre ambas, sino q en la conciencia entra, junto al resultado del pensar normal, y como compromiso entre la resistencia y el resultado del pensar patológico, una representación obsesiva q parece absurda.

- Si las dos ilaciones de pensamiento llevan a la misma conclusión, se refuerzan entre sí, y entonces un resultado del pensar normal se comporta ahora como una representación obsesiva.

Toda vez q una obsesión neurótica aparece en lo psíquico, ella proviene de una represión.

Las representaciones obsesivas no tienen curso psíquico forzoso a causa de su valor, intrínseco, sino por el de la fuente de q provienen o q ha contribuido a su vigencia.

Si pasa a la conciencia el afecto-reproche, reprimido al igual q el contenido mnémico: el afecto de reproche puede mudarse, en virtud de un agregado psíquico, en un afecto displacentero de cualquier otra índole; acontecido esto, el devenir consciente del afecto sustituyente ya no encuentra obstáculos en su camino. Entonces el reproche (por haber llevado a cabo en la infancia la acción sexual) se muda en vergüenza (de q otro se entere), en angustia hipocondriaca (por las consecuencias corporalmente nocivas de aquella acción-reproche), en angustia social (por la pena q impondrá la sociedad), en angustia religiosa, en delirio de ser notado, en angustia de tentación, etc.

A todo esto, el contenido mnémico de la acción-reproche puede estar subrogado en la conciencia o ser relegado por completo.

Muchos casos de hipocondría común (neurastenia) son en realidad casos de afectos obsesivos, hay q saber diferenciarlos, sobre todo de la “neurastenia periódica” o melancolía periódica”, q son afectos y representaciones obsesivas.

Junto a estos síntomas de compromiso, q significan el retorno de lo reprimido, y con él, un fracaso de la defensa originariamente lograda, la NO forma una serie de otros síntomas de origen diverso. Y es q el yo procura defenderse de aquellos retoños del recuerdo inicialmente reprimido, y en esta lucha crea unos síntomas q son la “defensa secundaria”. (Siempre es contra el síntoma, es un “hacer” contra el síntoma -la idea o una representación de la idea-)

Todos estos síntomas constituyen “medidas protectoras” para combatir las representaciones y afectos obsesivos. Si consiguen efectivamente volver a reprimir los síntomas del retorno (de lo reprimido) impuestos al yo, la compulsión se transfiere sobre las medidas protectoras mismas, y así crea una tercera plasmación de la NO: las acciones obsesivas. Estas nunca son primarias, nunca contienen algo diverso de una defensa, nunca una agresión.

La defensa secundaria frente a las representaciones obsesivas puede tener éxito mediante un violento desvío hacia otros pensamientos, cuyo contenido sea el más contrario posible; en el caso de prevalecer la compulsión de pesar, por ejemplo, pensamientos sobre cosas suprasensibles, porque las representaciones reprimidas se ocupan siempre de lo sensual. O el enfermo intenta dominar cada idea obsesiva mediante un trabajo lógico y una invocación a sus recuerdos concientes; esto lleva a la compulsión de pensar y examinar, y a la manía de duda. La
superioridad de la percepción frente al recuerdo en estos lo mueve primero, y lo compele después, a coleccionar y guardar todos los objetos con los cuales entró en contacto. La defensa secundaria frente a los afectos obsesivos da por resultado una serie todavía mayor de medidas protectoras que son susceptibles de mudarse en acciones obsesivas. Con arreglo a su
tendencia son:

medidas expiatorias: para lavar culpas.(son los ceremoniales, observación de números),

medidas preventivas: las tienen para q no ocurra algo.(toda clase de fobias, superstición, meticulosidad pedante, acrecentamiento del síntoma primario de los escrúpulos de la conciencia moral) , miedo a traicionarse (coleccionar papeles, misantropía), aturdimiento (dipsomanía). Entre estas acciones e impulsos obsesivos, las fobias desempeñan el máximo papel como limitaciones existenciales del enfermo.

Hay casos en los que se puede observar cómo la compulsión se trasfiere de la representación o el afecto a la medida de defensa; otros en que la
compulsión oscila periódicamente entre el síntoma de retorno [de lo reprimido] y el síntoma de la defensa secundaria; pero, junto a estos, otros casos en que no se forma representación obsesiva alguna, sino que el recuerdo reprimido está subrogado de manera inmediata por la medida de defensa aparentemente primaria. Aquí se alcanza de un salto aquel estadio que de lo contrario cierra la trayectoria de la neurosis obsesiva sólo tras la lucha de la defensa. Los casos graves de esta afección culminan en la fijación de acciones ceremoniales, o en una manía de duda universal, o en una existencia estrafalaria condicionada por fobias. Que la representación obsesiva y todo cuanto de ella deriva no halle creencia [en el sujeto] se debe a que a raíz de la represión primaria se forma el síntoma defensivo de la escrupulosidad de la conciencia moral, que de igual modo cobró vigencia obsesiva. La certidumbre de haber vivido con arreglo a la moral durante todo el período de la defensa lograda impide creer en el reproche que está envuelto en la representación obsesiva. Los síntomas patológicos del retorno reciben también creencia sólo pasajeramente, a raíz de la emergencia de una representación obsesiva nueva y, aquí y allí, en estados de agotamiento melancólico del yo. La compulsión de las formaciones psíquicas aquí descritas no tiene absolutamente nada que ver con su reconocimiento por la creencia, y tampoco se debe confundir con aquel factor que se designa como fortaleza o intensidad de una representación. Su carácter esencial es, antes bien, que no puede ser resuelta por la actividad psíquica susceptible de conciencia; y este carácter no experimenta cambio alguno porque la representación a que la obsesión adhiere sea más fuerte o más débil, esté más o menos intensamente iluminada, investida con energía,etc.

LA PREDISPOSICION A LA NEUROSIS OBSESIVA


Contribución al problema de la elección de neurosis (1913)

Freud va a tratar acá dos temas...

El problema de la elección de neurosis: en tempranos exámenes de la cuestión pueden verse dos soluciones, ambas postulan para la neurosis una etiología traumática. Por un lado la teoría de la pasividad y la actividad (experiencias sexuales pasivas de la primera infancia predisponen a la histeria y, las activas, a la NO). Freud dejo esta teoría después.

La segunda teoría le daba influencia decisiva a factores cronológicos. La forma adoptada por la neurosis dependía del periodo de la vida en q había tenido lugar la vivencia traumática, o bien del periodo en el q se iniciaba una acción defensiva contra el reavivamiento de dicha vivencia (dependía de la naturaleza de la oleada, de su deslinde en el tiempo).

Pero luego, en 1899 dice q depende de la edad en q ocurrieron los traumas sexuales, de la edad q se tenía al vivenciar. Aquí se aproxima a lo q dijo en 3 ensayos, el proceso del desarrollo sexual le sugería una nueva versión de la teoría cronológica, la de una sucesión se “lugares de fijación” en q ese proceso puede quedar detenido, y hacia los cuales es posible q haya una regresión si se presentan dificultades en la vida.

El segundo tema es la importancia de las organizaciones pregenitales de la libido: lo nuevo acá es q en el desarrollo sexual hay fases regulares en q una u otra de las pulsiones parciales domina el cuadro integro. Acá solo habla de la fase anal sádica. Pero ya había discernido dos previas, pero no las había caracterizado con ninguna pulsión (autoerotismo, 1905; y narcisismo, 1911), y faltaban dos fases más, la oral (la describe en 1915) y la fálica (ya no pregenital, descripta en 1923).

Hay dos causas q cuentan para las neurosis: las q trae el ser humano consigo (causas constitucionales), y las q la vida le trae (causas accidentales), y la regla es q solo su conjugación produce la causación patológica. Pues bien, las causas decisorias en la elección son siempre las primeras, o sea, son las predisposiciones, independientes de las vivencias de efecto patógeno.

Las funciones psíquicas q entran en cuenta (funciones yóicas y función sexual) tienen q recorrer un largo y complejo desarrollo hasta alcanzar el estado de la persona normal. Pues bien, toda vez q un fragmento se quede en el estadio anterior, se produce uno de los llamados “lugares de fijación”, a los cuales la función puede regresar en caso de q se contraiga enfermedad por una perturbación exterior.

Ahora bien, el orden en q se citan las psiconeurosis (histeria, NO, paranoia, dementia praecox) corresponde a la secuencia temporal con q tales afecciones irrumpen en la vida. Las formas patológicas de la histeria pueden observarse en la primera infancia, las de la NO en el segundo periodo (6 a 8 años), las otras dos psiconeurosis (las parafrenias) aparecen después de la pubertad y en la madurez. Los caracteres de estas últimas (manía de grandeza, extrañamiento del mundo de los objetos, dificultad de transferencia) nos obliga a inferir q la fijación q predispone a ellas se debe buscar en un estadio del desarrollo libidinal anterior al establecimiento de la elección de objeto, o sea, en la fase del autoerotismo y del narcisismo.

De acuerdo con esto, la predisposición a la histeria y la NO (las neurosis de transferencia), de más temprana formación de síntoma, se situarían en las fases posteriores del desarrollo libidinal.

Yo al comienzo había distinguido solo la fase del autoerotismo (pulsiones parciales singulares q cada una por si, busca su satisfacción de placer en el cuerpo propio) y luego la síntesis de todas las pulsiones parciales en la elección de objeto, bajo el primado de los genitales y al servicio de la reproducción.

El análisis de las parafrenias nos llevo a intercalar en el medio un estadio de narcisismo en q la elección de objeto ya se ha consumado, pero el objeto coincide con el yo propio. Y ahora inteligimos un posterior estadio previo a la plasmación final: en él, las pulsiones parciales ya se han reunido en la elección de objeto, y éste ya se contrapone a la persona propia como objeto ajeno, pero no está instituido el primado de las zonas genitales. Las pulsiones parciales q gobiernan esta organización pregenital de la vida sexual son, más bien, las anal-eróticas y sádicas.

Examinemos el orden sexual pregenital:

a. Es un gran papel el q el odio y el erotismo anal desempeñan en la sintomatología de la NO toda vez q estas pulsiones parciales asumen en la neurosis la subrogación de las pulsiones genitales.

b. La oposición de masculino-femenino (introducida por la función de reproducción) no está presente en el estadio de la elección pregenital de objeto. En vez de ella, hallamos la oposición entre aspiraciones de meta activa y de meta pasiva (q más tarde se suelda con la oposición de los sexos). La actividad es sufragada por la pulsión ordinaria de apoderamiento, “sadismo”. La corriente pasiva es alimentada por el erotismo anal, cuya zona erógena corresponde a la antigua cloaca indiferenciada. Un acusado relieve de este erotismo anal en el estadio de la organización pregenital deja en el varón, cuando alcanza el estadio siguiente de la función sexual, la del primado de los genitales, una sustantiva predisposición a la homosexualidad.

c. En el desarrollo del carácter tropezamos con las mismas fuerzas pulsionales q en el desarrollo de las neurosis. Pero falta en el primero, lo peculiar del mecanismo de las neurosis, el fracaso de la represión y el retorno de lo reprimido. En el caso de la formación de carácter, la represión no entra en acción, o bien alcanza bien su meta de sustituir lo reprimido por unas formaciones reactivas y unas sublimaciones.

Ahora bien, es sabido q las mujeres, después de resignadas sus funciones genitales, alteran su carácter (se vuelven peleadoras, martirizadoras, querellonas, mezquinas y avaras) o sea, muestran típicos rasgos sádicos y anal-eróticos q no tenían antes, en la época de la feminidad.

Esta mudanza del carácter corresponde a la regresión de la vida sexual al estadio pregenital en el q hallamos la predisposición a la NO. Entonces esa mudanza no solo es la precursora de la fase genital, sino su sucesora y su relevo, después q los genitales han cumplido su función.

d. Respecto de la pulsión de saber, podría sustituir directamente al sadismo en el mecanismo de la NO. Es q ella, en el fondo, es un brote sublimado, elevado a lo intelectual, de la pulsión de apoderamiento; y su rechazo en la forma de la duda conquista un gran espacio en la NO.

Y en cuanto a la predisposición histórico-genética a la neurosis, sabemos q solo queda completa cuando toma en cuenta la fase del desarrollo yóico en q sobreviene la fijación, a la vez q la fase del desarrollo libidinal.

Un apresuramiento en el tiempo del desarrollo yóico respecto del libidinal se anota en la predisposición a la NO, y obliga a una elección de objeto desde las pulsiones yóicas, mientras la pulsión sexual no ha alcanzado todavía su plasmación ultima, así, deja como secuela una fijación en el estadio del orden sexual pregenital.

Si se tiene en cuenta q los neuróticos obsesivos desarrollan una hipermoral para defender su amor de objeto contra la hostilidad q tras ese amor acecha, entonces se puede suponer un grado de esta anticipación del desarrollo yóico como típico de la naturaleza humana, y así queda fundada la aptitud para la génesis de la moral en la circunstancia de q el odio es el precursor del amor.

e. En cuanto a la histeria, nos resta el vínculo con la última fase del desarrollo libidinal (primado de los genitales) y la introducción de la función reproductora. En la histeria, es esta adquisición la q sucumbe a la represión, a la cual no se conecta una regresión al estadio pregenital.

Pero también en la histeria hay una regresión: la sexualidad de la niña esta bajo el imperio de un órgano rector masculino (el clítoris) y se comporta como un varoncito. Una última oleada de desarrollo, en la pubertad, remueve esa sexualidad masculina y eleva a la vagina, derivada de la cloaca, a la condición de zona erógena dominante. Es muy común q en la histeria sobrevenga una reactivación de esta sexualidad masculina reprimida, y contra ella se dirige luego la lucha defensiva de las pulsiones acordes con el yo.

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